Era ya insostenible el deterioro de las instalaciones en la BM de Cerro Negro, especialmente en el comedor y los vestuarios, a pesar de las continuas quejas tanto por parte de ALFERRO como de los propios trabajadores a través de los correspondientes PIR. Lejos de tomar medidas, RENFE Ingeniería y Mantenimiento, como suele ser habitual, daba la callada por respuesta, esperando seguramente que las quejas fueran apagándose poco a poco.
La magnitud de alguna de las deficiencias, como la presencia de trazas de amianto en zonas comunes, y la falta de voluntad por parte de la jefatura y de los responsables de Prevención de Riesgos Laborales e instalaciones, hizo que nos viéramos obligados a poner los hechos en conocimiento de la Inspección de Trabajo. La respuesta de la Inspección de Trabajo ha sido clara y contundente, y fruto de esa denuncia de ALFERRO, ha impuesto a RENFE Ingeniería y Mantenimiento una multa de más de 50.000 euros por esas negligencias, calificadas como MUY GRAVES por el grave riesgo que suponen para la salud de las personas trabajadoras.
Lo que esta denuncia y su correspondiente multa vienen a demostrar es que RENFE Ingeniería y Mantenimiento vive en el filo de la navaja, rozando la ilegalidad. Y, sólo cuando una instancia superior la obliga, cumple con sus obligaciones, habiendo hasta entonces caso omiso a las quejas fundadas de sus propios trabajadores.
Desde ALFERRO os animamos a que sigáis cursando PIR cuando apreciéis circunstancias similares, y con más razón si además con ello se pone en riesgo vuestra salud.
Puede que la empresa no tenga intención de cambiar su manera de hacer las cosas, pero ALFERRO seguirá exigiendo, denunciando si es necesario, que se respeten los valores y los derechos que los que nos precedieron (laboralmente) consiguieron a base de mucho luchar. Es obligación de todos nosotros hacer que se respeten y se cumplan, y, en la medida que se pueda, conseguir que sigan poco a poco avanzando, para trasmitir la herencia que en su día recibimos como legado a los que vendrán.