El 23 de noviembre de 2023, la gran mayoría de los ferroviarios sufrimos una profunda frustración. La justificación de la desconvocatoria era incomprensible hasta para los propios afiliados de las organizaciones que conforman el CGE. Cierre en falso que, a su manera, es reconocido un año después.
Sólo ALFERRO, por convencimiento y por principios, se mantuvo firme en sus convocatorias (4 y 5-D), dejando la puerta abierta para que todos los trabajadores pudiéramos demostrar que se equivocaban. Sin embargo, unos por los falsos rumores de ilegalidad, otros por la comodidad de la indefinición y la gran mayoría por un concepto de fidelidad mal entendido, declinaron su participación. Además, el interés compartido en querer hacer fracasar las huelgas, dio lugar a una suplantación de huelguistas sin precedentes que, aunque la justicia ya ha condenado como ilegal, marcó una peligrosa tendencia difícil de ignorar.
Hoy, más de un año después, volvemos a empezar la partida, pero con peores cartas:
– Difícil recuperar la unidad y la ilusión que había entre los trabajadores y las organizaciones en aquel momento.
– Un CGE menos comprometido y más dividido, promoviendo algunas organizaciones la segregación desde las propias CCAA o absteniéndose en la votación para aprobar en el Consejo de Administración la pseudo-privatización de Mercancías.
– Acuerdos (políticos) que no han dejado de avanzar, a peor, acercándonos más a la fragmentación por acotamiento de la empresa y de la plantilla.
– Y, por si fuera poco, la subrogación de empresas como posibilidad ante la eventual pérdida de licitación del 3% de las OSP de la que sólo la Dirección de Viajeros SP nos ha informado en las Jornadas de Comunicación.
Buena noticia que el CGE replantee su posicionamiento, aviniéndose al de ALFERRO. Para nosotros, la paz social no debería ser un objetivo en sí mismo, sino la consecuencia. Desde las elecciones 2023, las «micro cesiones» en la Negociación Colectiva son inteligentemente usadas por la empresa para distraernos de lo que realmente importa y para enfrentarnos a unos con otros mediante el reparto selectivo y desigual de los derechos, incluso los sindicales.
NO ES MOMENTO PARA LA CONFRONTACIÓN SINO PARA EL ENTENDIMIENTO. Por más que estemos en contra de la política conformista del CGE, y por más que nos duela su actitud en las huelgas del 2023, tiempo habrá para dirimir diferencias. ALFERRO tuvo claro entonces, y lo sigue teniendo ahora, que la única vía posible para intentar revertir la situación es la movilización, para la que ya llevamos un año perdido. Por esa razón hemos solicitado que se reúna la Comisión de Conflictos Laborales en Renfe, como paso previo a la unidad de acción que requiere el fin que se persigue, al margen de actitudes pasadas Y PRIORIZANDO EL INTERÉS DE LOS TRABAJADORES.