Comunicado 26/2025 – El despido como tapadera de una gestión malintencionada de la huelga

Ya se nos ha comunicado a la RLT el despido del Maquinista de Rodalies, anunciado tras la huelga del 26 de marzo por el ministro de transportes, antes incluso de finalizar el preceptivo trámite del expediente. No es un despido disciplinario, es un despido tapadera cuyo proceder ha sido rechazado por la mayoría de sindicatos.

La desconvocatoria de la huelga de una parte de los convocantes dio pie a que la empresa viera en ello la ocasión de ningunear el derecho a huelga, orquestando de antemano no uno, si no varios planes para forzar a los trabajadores a trabajar, fueran o no Servicio Mínimo.

Primero, negando durante toda la mañana del día 17 la existencia de una huelga, achacando la supresión de trenes a una “descoordinación en el nombramiento de servicios” (falso) hasta que la mentira ya no se sostenía, y entonces difundió que se trataba de huelga de celo no convocada (falso también).
Después pasó al plan B, dificultando el ejercicio del derecho a huelga demorando la entrega de los listados de los trenes afectados en los ámbitos de Cercanías y Rodalies hasta iniciada la jornada de huelga (Paro Parcial del día 19).
Y finalmente, plan C, entregar cartas de Servicios Mínimos cuyo contenido no se ajustaba a lo dictado por la Orden Ministerial (nombrando turnos, con contenido que no formaba parte de los SSMM en lugar de trenes). Estaba claro que RENFE nunca tuvo intención de respetar el derecho a huelga. Vulnerar el derecho a huelga tan flagrantemente nunca habría sido consentido a una empresa privada.

Las organizaciones sindicales no debemos entrar al trapo de la empresa. Las diferencias de opinión no pueden hacernos olvidar “de qué lado estamos”. Enfrentarnos unos con otros para reventarnos mutuamente las huelgas sólo beneficia a la empresa. Hoy soy yo, pero mañana puedes ser tú. Estamos perdiendo, en general, el sentimiento ferroviario colectivo, sustituyéndolo por el de pertenencia a una u otra organización sindical. El CGE, debería ser el punto de encuentro de todos, por igual. Sería una equivocación levantar barreras con quien no forma parte, porque también representamos a trabajadores. Divide y “perderás”.

La desacertada decisión que solo persigue esconder la actitud antisindical de la dirección de RENFE merece una contundente respuesta del personal ferroviario, especialmente de las organizaciones sindicales. Consentirla es permitir que se instaure en Renfe la criminalización de las movilizaciones.

ALFERRO ha solicitado reunirse con las Organizaciones del CGE para intentar poner remedio a esta situación. Este despido, con el proceder previo de la empresa, que no podemos dejar al margen porque es mucho más grave aún, es un torpedo a la línea de flotación del sindicalismo que históricamente hemos conocido en RENFE, marcado por la unión de los trabajadores por encima de siglas y de colectivos.