La carta conjunta de los CGE de RENFE y ADIF dirigida al Ministerio de Transportes y a las Direcciones de ambas Empresas supone un reconocimiento implícito de su error en la desconvocatoria del 23-N, y en el que han perseverado desde entonces.
No podíamos estar tod@s confundid@s, algo no encajaba. ¿Terquedad sindical, o fruto de criterios territoriales enfrentados en el interno de las propias organizaciones? No es posible que miles de ferroviari@s sacásemos una misma y decepcionante conclusión de aquella desconvocatoria y sólo quienes la firmaron sacasen otra muy distinta.
¿Lectura inocente o autoengaño? Sea como fuere, dieron por hecho unos acuerdos que el resto no veíamos reflejados en el documento. Necesitaron de asambleas internas para “adoctrinar” nuestra capacidad lectora para que viésemos en aquel texto algo que sólo ell@s veían. Prueba de ese descontento fueron las horas de infarto que pasó alguna organización al someterlo a votación entre su afiliación, habitualmente más crítica.
Así lo percibimos entonces, y así lo reflejamos en los comunicados nº41, del 25-N, (“Por 30 monedas de Plata”), y nº43 del 1-D (“Pertrechar”). No apreciábamos motivos para la desconvocatoria, motivo por el mantuvimos nuestra convocatoria de huelgas para los días 4-D y 5-D, totalmente legales, como quedó demostrado, y a las que se convocaba a TODA la plantilla de Renfe.
En ALFERRO fuimos y seremos siempre consecuentes, apoyando, llegado el caso, toda movilización cuya finalidad real sea la de evitar la privatización de Mercancías, de la que ya nadie se acuerda ni menciona, y/o la segregación, sea del ámbito que sea. Las acciones que en los últimos meses han realizado algunas Organizaciones del CGE nos demuestran su desunión, anteponiendo el protagonismo propio a la consecución de lo demandado y a la efectividad del conjunto. Pero cuando se trata del futuro de tod@s nosotr@s, contra la privatización y segregación, ALFERRO estará, porque NUNCA HA DEJADO DE ESTAR.
LA UNIDAD NO SE PIDE, SE CONSTRUYE…