Comunicado 30/2025 – Rodalies S.A.: la venda en los ojos y la tozuda realidad

No es posible seguir negando la mayor, Rodalies de Catalunya, S.A. es ya una realidad, como lo es también el “control sobre todas las decisiones, grandes y pequeñas” que otorga el voto de calidad al presidente designado por la Generalitat. Así lo reconocía el propio Ministro. Se trata de una nueva operadora, con capital y consejo de administración propios. Lo dijo sin rodeos el Secretario de Estado el miércoles pasado en rueda de prensa: “No hay que tratar esta nueva empresa como una filial de Renfe. Es un nuevo operador participado por Renfe, pero no es Renfe.”

Envuelta en un relato de “gobernanza de proximidad” por parte de quienes la han impulsado (la Generalitat), y en un falso velo de continuidad por parte de quienes la han entregado (Gobierno, Empresa, CCOO, SEMAF y UGT), se ha creado una sociedad mercantil con sede, licencias, personal —e incluso escuela de formación— propios, nacida para sustituir a Renfe como operadora ferroviaria en Cataluña.

No nos cuentan toda la verdad cuando dicen que se garantiza el Convenio Colectivo a la plantilla que quede adscrita a la nueva sociedad. Porque lo condicionan, literalmente, a que esta permanezca dentro del Grupo Renfe. Así lo recoge la desconvocatoria de huelga, que garantiza su aplicación solo “por el tiempo que legalmente se establezca”. Es decir, alfombra roja para que la Generalitat asuma el control y, con él, la mayoría accionarial cuando le convenga.

Los acuerdos de fin de huelga de diciembre de 2023 y marzo de 2025, lejos de blindar nada, sirvieron para avalar la fechoría, justificar la inacción y apagar las movilizaciones. No solo eso, los sindicatos que firmaron la desconvocatoria (CCOO, SEMAF y UGT) colaboraron activamente con la Empresa para reventar las huelgas que sí mantuvimos ALFERRO, CGT y SF. ¿De qué tenían miedo? ¿Del resultado de la huelga? ¿Ha sido mejor la desconvocatoria como solución?

Por enésima vez, suenan tambores de movilización por parte de SEMAF, y no parece que esta vez vaya acompañado de sus dos socios. Quienes debieron oponerse a esta situación, decidieron avalarla y ahora, en lugar de asumir su responsabilidad, pretenden escurrir el bulto con denuncias sobre supuestos incumplimientos, que no son otra cosa que el acta que ellos mismos firmaron y, al parecer, leyeron poco.

Desde ALFERRO no vamos a mirar hacia otro lado. No vamos a blanquear esta operación de desguace. No vamos a tragar con que “esto es lo menos malo” o que “no había alternativa”. Nos han dividido, y vamos camino de estar en distintas empresas, con distintos derechos y sin garantías comunes. La mayor derrota es no haberlo nunca intentado.