En plena negociación del IV Convenio, a la chita callando, nuevo recorte insultante y descarado a nuestros derechos. La empresa ha comunicado su decisión de encomendar a la Mutua Fraternidad Muprespa ser «la vigilante» de nuestra salud en el ámbito personal, también en las Bajas no laborales, es decir, las I.T. por contingencias comunes (enfermedad o accidente no laboral).
Podrán tomar decisiones sobre nuestras Altas o Bajas, dejar de prescribir aquello que realmente nos sanaría para prescribirnos aquello que no nos impida ir al puesto de trabajo, o acceder a datos personales especialmente sensibles y ponerlos en conocimiento de la empresa. Es curioso que quien invoca al derecho a la privacidad para ocultarnos los datos necesarios para resolver procesos de Movilidad, o colocar a uno u otro a dedo en puestos selectivos, quiera ahora acceder hasta nuestro historial dental o una colonoscopia.
Volvemos a la prehistoria laboral, donde un patrono tomará decisiones sobre nuestra salud, y sin duda lo hará con criterios de producción empresarial y no con criterios médicos. Que ambas cuestiones recaigan en las mismas manos compromete nuestro derecho a la salud, que sin duda alguna estará condicionará y relegará a un segundo plano, por detrás de la rentabilidad empresarial. No podemos quedar impasibles ante este retroceso, que no sólo es laboral, lo es también en lo social, en lo humano y en lo personal.
Muchos de nosotros hemos padecido a Muprespa como Mutua laboral. Muy numerosos los casos en los que, espoleada por RENFE, ha antepuesto la estadística sobre la sanación del trabajador, dejando a veces secuelas irreparables por inacción médica en el ámbito de los accidentes laborales, cuándo, a mayor abundamiento, es la propia empresa quien tiene la responsabilidad de velar por que la recuperación del trabajador se lleve a cabo con total garantía. Miedo da pensar hasta dónde pueden llegar cuando se trate de bajas por enfermedad, en la que la empresa se exime de toda responsabilidad en nuestra sanación.
Desde ALFERRO rechazamos rotundamente esta medida, que supone PRIVATIZAR el control de nuestras bajas médicas y entregar a una mutua privada un ámbito que siempre ha correspondido al Sistema Público de Salud. Esta medida atenta contra toda la plantilla, y, yendo más allá, en caso de extenderse, a todo el mundo laboral.
La empresa nos ha tomado la medida, especialmente a esa mayoría silente del CGE. Pie en pared. Aceptar una nueva afrenta con la misma sumisión o indiferencia nos condenaría a un declive laboral de no retorno. Decimos NO a esta privatización descarada. Debemos garantizar que las bajas se sigan gestionando íntegramente desde la Seguridad Social, desde lo público.